Habéis pasado por delante ya sea viniendo de Portal de l'Àngel,
de Plaça Sant Jaume o de un paseo cualquiera por las calles del
barrio gótico. Quizás hasta os habéis detenido a escuchar al
violinista o al guitarrista que casi siempre están en la esquina
poniendo la banda sonora. Pero, ¿habéis entrado alguna vez a la
Casa de l'Ardiaca?